lunes, 4 de junio de 2018







BASES DEL PREMIO ANUBIS 2018. BUENOS AIRES, ARGENTINA.

PARTICIPANTES


Podrán participar escritores de cualquier nacionalidad, residentes en Argentina o en cualquier otro país, sin restricción de edad. Las obras deberán adecuarse dentro del género de la literatura de TERROR, FANTÁSTICA Y/O CIENCIA FICCIÓN. Deben estar escritas en español, ser ORIGINALES e INÉDITAS (no pueden haber sido publicadas, ni estar pendientes de publicación, total o parcialmente, en ningún medio físico o electrónico). Las obras no podrán haber sido premiadas en otros concursos, ni estar pendiente a fallo de jurados o publicación. El género convocado es: cuento. LAS OBRAS QUE NO CUMPLAN CON LAS PRESENTES BASES SERÁN DESCALIFICADAS.


PREMIOS

Serán seleccionados 5 (cinco) relatos, los cuales formarán parte de una antología a publicarse en formato digital (PDF), de manera independiente por Premio Anubis.

1º Premio: entrevista con el autor, a publicarse en nuestra web Premio Anubis, diploma (en PDF) que acredite su premio, y publicación en antología digital junto con los demás relatos finalistas.

2º,3º,4º,y 5º Premio: Diploma + publicación en antología digital.

Además, concederemos MENCIONES HONORÍFICAS, para aquellos relatos que lo ameriten.
EL PREMIO NO ES MONETARIO. 

OBRAS

Cada participante podrá concursar con un ÚNICO Y EXCLUSIVO CUENTO. Deberán presentarse en formato Word (archivo .docx) NO SE ACEPTARÀN ARCHIVOS WORD ADJUNTOS EN GOOGLE DRIVE U OTRO FORMATO. La extensión máxima del relato será de SEIS HOJAS/CARILLAS en tamaño A4. Fuente ARIAL 12 puntos, con INTERLINEADO DOBLE. NO DEBEN TENER PORTADA NI IMAGENES DE NINGÚN TIPO.


PRESENTACIÓN DE LAS OBRAS

Las obras se enviarán exclusivamente vía mail a: premioanubis@outlook.com entre el 04 de junio de 2018 y el 1º de noviembre de 2018. Se enviará acuse de recibo de las obras. Los participantes deberán enviar en un ÚNICO MAIL, dos archivos WORD (.docx) de modo que adjuntarán en un archivo, el cuento (con el título CUENTO) y en OTRO archivo, sus datos personales: DNI, (o cédula de identificación), nombres y apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico, país, breve currículo que dé cuenta de sus recorridos profesionales y literarios, con el título PLICA.
EL ASUNTO DEL MAIL TIENE QUE DECIR: PREMIO ANUBIS 2018.

ENVÍO DE LAS OBRAS Y PLAZO

El plazo de admisión de las obras estará abierto desde el 04 de JUNIO de 2018 hasta el 01 de NOVIEMBRE de 2018 (hasta las 00 horas de la República Argentina). La mera presentación de las obras implica la aceptación por parte de los participantes de los términos y condiciones de la presente convocatoria. Una vez concluido el concurso, los organizadores procederán a eliminar todos los archivos de las obras que no resulten premiadas y/o recomendadas para su publicación. La antología a publicarse será digital y para descarga gratuita, sin fines de lucro. Se elaborará una portada especial para la antología y se la maquetará en formato digital PDF. La antología se publicará durante el 2019.

PREJURADO

Se establecerá un prejurado, a cargo del escritor Isaac Basaure, coordinador del Premio Anubis, el cual, del total de obras recibidas, seleccionará CINCO FINALISTAS, estas cinco obras finalistas serán sometidas a un jurado para su evaluación, éste jurado seleccionará al ganador.

JURADO

Se constituirá un jurado integrado por cinco escritores nacionales (argentinos) e internacionales, haciéndose públicos sus integrantes antes de conocerse el fallo. El fallo del Jurado será inapelable y se adoptará, como mínimo, por mayoría simple, y se dará a conocer durante el mes de diciembre de 2018. Este jurado, seleccionará al GANADOR. Los cuatro cuentos restantes que NO sean elegidos por el jurado, recibirán certificados en PDF que acrediten su condición de finalista.

Durante el 2019, publicaremos una antología digital con los cinco cuentos ganadores. Los derechos de autor de cada obra son propiedad de su autor según su participación y aceptación de las bases expuestas en el presente documento, las cuales indican y exigen la originalidad y titularidad de dichos derechos. En caso de que alguna de las obras incurriera en plagio es responsabilidad total y absoluta del participante que la remitió al concursar desvinculándose en todo concepto de ello Premio Anubis y su organizador.


CONSIDERACIONES FINALES

El autor que presente un cuento al certamen, garantiza a Premio Anubis la autoría, originalidad y la propiedad sobre los derechos de autor de este. Los participantes estarán obligados a mantener indemne al organizador y a sus dependientes o relacionados de todo y cualquier gasto y costo, incluidos los de defensa jurídica, e indemnización ante cualquier reclamo o acción judicial o extrajudicial que en contra del organizador del Concurso o sus cesionarios pudiera intentarse como consecuencia de dichos actos, cesión y autorizaciones. PREMIO ANUBIS se reserva el derecho de iniciar acciones legales contra quienes violen la exigencia de originalidad.

El autor se obliga a indemnizar los daños y perjuicios directos, morales y patrimoniales, que pueda sufrir PREMIO ANUBIS y el organizador por dicha causa. En caso de plagio, el autor será el único responsable ante el autor plagiado. PREMIO ANUBIS se reserva el derecho de iniciar las acciones legales que procedan en caso de detectar irregularidades durante el Concurso, tales como falsificación, suplantación de personas, adulteración de información, etc.

Premio Anubis se reserva el derecho de poner término anticipadamente al Concurso o modificar las bases, por razones de fuerza mayor, informando al efecto a los participantes, lo cual no generará responsabilidades ni compensaciones de ningún tipo a favor de los participantes ni de terceros, por parte de Premio Anubis.

Por el solo hecho de enviar su cuento al concurso, los autores seleccionados por el jurado autorizan expresamente a PREMIO ANUBIS, la publicación de sus cuentos en el libro digital de antología, por la cual no recibirán pago alguno por concepto de derecho de autor, ni por derechos conexos, de difusión y publicidad del libro y/o de los cuentos contenidos en él, como tampoco lo recibirá PREMIO ANUBIS, en su calidad de organizador. El ganador del concurso y los finalistas seleccionados ceden todos sus derechos sobre sus cuentos, por única vez, para la publicación de la antología.

Premio Anubis se reserva el derecho de descalificar los trabajos de personas que incumplan los requisitos señalados en las presentes bases y especialmente cualquier participación en la que se consignen datos no veraces.
Premio Anubis se reserva el derecho a realizar modificaciones o añadir anexos sucesivos sobre su mecánica y premios de las bases.
Las dudas o consultas se resolverán a través del correo: premioanubis@outlook.com

Podés descargar las bases en PDF, desde aquí:




"Desde siempre he sentido la necesidad de contar historias"

Entrevista al escritor español David Zurdo, ganador del Premio Minotauro 2012.
  
¿En qué momento de su vida decidió que quería ser escritor? ¿Cómo se inició?
Desde siempre he sentido la necesidad de contar historias, pero es cierto que hubo un momento concreto en que me dije que yo quería ser escritor: leyendo Caballo de Troya de JJ Benítez. No es que este libro se cuente hoy entre mis favoritos, y no es todo el libro el que me causó ese deseo, sólo la primera parte, en que el propio JJ es protagonista, pero así fue.
En cuanto a cómo me inicié, a los catorce años empecé a filmar cortos con mis amigos (El monstruo de otro mundo, La fiesta, Angustia, La pasión de san Asesino, El lomo de Arico…). Luego, a partir de los diecisiete o dieciocho años escribí un par de obras de teatro (Pan y Circe y Nerón engominado), poemas muy encendidos y una novela (Crónica de Rocambole Ziruyo). Fueron mis inicios.

¿Qué tipo de literatura diría que cultiva?
No sé si sabré responder a esto correctamente… Escribo thriller, escribo misterio, no sé si terror como tal, y también escribo historias costumbristas en que las emociones priman. De algo sí estoy seguro: no pienso en nada de esto cuando me lanzo a desarrollar una historia. Pero supongo que la mente actúa por su cuenta y lo lleva a uno a donde debe ir. Me gusta creer que es así.

¿Cuáles son los autores que más han influido en su obra?
Todos los que, en algún momento, me han embargado. La lista es muy dispar e incompleta: JJ Benítez, Daniel Defoe, Julio Verne, Morris West, León Uris, Montanelli, Papini, Shakesperare, Nietzsche, Richard Wagner, Sófocles, Esquilo, Pablo de Tarso, René Goscinny, Molière, Cela, Dumas, Hugo, Robert Graves, Javier Sierra, Dickens, Hemingway, Ted Sorensen, Zweig, Apuleyo, Homero, Steinbeck… Sobre todo Steinbeck. También debo decir que los autores que más me repugnan forman parte de mí, aunque de otro modo: Sun Tzu, Eurípides, Luis Coloma, Joyce…

¿Cuál es su novela y cuento favorito?
Novela, si me lo preguntan hoy, De ratones y hombres de Steinbeck. Cuento, aunque sea largo (y no sé bien si llamarlo cuento), Un cuento de Navidad de Dickens.

¿Qué nos puede contar acerca de sus novelas publicadas?
Primero, que no estoy contento del todo con ninguna de ellas, pero la que más se acerca es El techo del mundo. Segundo, que todas tienen un poco de mi alma, aunque en distinta proporción. Tercero, que han sido parte de mis mejores momentos vitales.

En 2012 ganó el prestigioso Premio Minotauro, ¿cómo vivió aquella experiencia?
Fue una gran experiencia, sobre todo porque llegaba tras la decepción de El techo del mundo, que se vendió muy poco a pesar de las magníficas críticas. De todos modos, los premios sólo sirven para tener visibilidad. El verdadero premio es la conexión con el lector. Que alguien te relea o recomiende tu libro es el mayor premio, lo máximo para un escritor. Al fin y al cabo, escribimos para eso.

¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
Ahora mismo estoy con una novela de aventuras y misterio (si esto sirve como definición) y con un guión de cine policíaco y de terror (ídem). Al margen de la escritura, tengo un microespacio de ciencia y misterio en Radio Nacional de España (El ojo de la aguja, Radio5), me encargo de la sección de ciencia del programa Gente despierta (también en RNE) y trabajo como guionista en Otros mundos, el nuevo programa de TV de Javier Sierra, que se estrenará próximamente en Movistar Plus.




"Escribo sobre lo que tengo ganas de escribir".

Entrevista al escritor argentino Pablo Cazaux, ganador del Premio Tristana 2016, por su novela: Muertos a la carta.

¿En qué momento de su vida decidió que quería ser escritor? ¿Cómo se inició?
No fue una decisión, simplemente sucedió. No sé si vale la pena contar una historia tan banal así que la sintetizo en esto: empecé a los 15 años copiando historias de cawboys que se publicaban en unos libros muy pequeños y de papel barato. Eran un poco más que cuentos largos pero a mí me fascinaban. Imitaba la forma de escribir y algunas escenas. Lo mismo hice con Bradbury más adelante y con Cortázar después. Cuando quise llegar a imitar a Faulkner me di cuenta que había llegado a mi techo y empecé a escribir buscando un estilo propio y temas que yo pudiese dominar desde lo emocional. Y así seguí logrando pequeños avances. Y en eso andamos ahora, tratando de avanzar todos el tiempo un poquito más pero satisfecho de escribir las cosas que quiero escribir.

¿Qué tipo de literatura diría que cultiva?
No trabajo en una literatura específica. Escribí todo lo que tuve ganas de escribir y en cada libro puse el cuerpo, el sudor y el insomnio. Gané el concurso Trtistana 2016 con una novela fantástica (Muertos a la carta) y dos años antes fui finalista del premio JPM con una novela policial negra (Carver). También escribí una novela de terror que me encantó. Una casi autobiográfica. Dos novelas de un matrimonio japonés al que adoré. Una saga juvenil con la que estoy recorriendo colegios y charlando con los alumnos. En fin, mi escritura es muy ecléctica y variada. Escribo sobre lo que tengo ganas de escribir.

¿Cuáles son los autores que más han influido en su obra?
En mi obra no sé. En mi vida cientos. Como decía, cuando me puse a escribir más o menos en serio traté de despojarme de todo lo que había leído para escribir a mi manera. Supongo que allí debe haber una mezcla brutal de todos los escritores que me conmovieron en algún momento.

¿Cómo nace "Muertos a la carta"?, su última novela.
Muertos a la carta nace como una experimentación muy extraña. Tengo un amigo chef que vive en Alemania y nos empezamos a escribir seguido. Surgió la idea de hacer algo pero no sabíamos qué. Él empezó a contarme cómo era la vida de un chef dentro y fuera de un restaurante y a decirme las recetas que se la habían ocurrido en el día. Yo empecé a pergeñar la historia de un chef que recibe en su restaurante a gente que está muerta pero que no lo sabe. Le pregunté, entonces, a mi amigo, qué cocinaría para fulano de tal (un personaje) y él me decía lo que haría. Pero no en forma de receta clásica sino en forma narrativa. Así fue que las recetas se fueron amalgamando con las historias de los personajes, del restaurante y del chef. Y al poco tiempo ya estaba terminada la novela.

¿Cómo funcionó el libro en España?
Es difícil saberlo cuando no vivís allá, ni tenés agente literario y sólo sos un perejil que escribió una novela razonable que ganó un concurso. En líneas generales fue una de las experiencias más grandes de mi vida. Viajé a España, participé de una presentación maravillosa en un teatro y sentí que tenía a todo Santander a mi disposición. Fue realmente increíble. El libro quedó maravilloso (desde el punto de vista de la edición) y tuvo mucha repercusión en la prensa escrita. Ahora parece ser que van a estar en México. Y no sé nada más. Mi hijo se ha ido de casa sin dejar señales de vida.

¿En qué se diferencia esta novela respecto de tus otros trabajos? ¿crees que existe algún tipo de conexión?
Todas las novelas son muy diferentes entre sí por la diversidad de géneros y de argumentos. Hay hilos conductores que tienen que ver con los temas que se abordan: la muerte, la violencia, el amor, etc. Todo esto visto no desde el plano tradicional sino desde el otro lado. Vale decir, Carver, si bien es un policial negro, es también una novela de amor y búsqueda de identidad. Pero si tuviera que definirla diría que es una novela de desamor. Pasa todo lo contrario a lo que se espera del concepto de amor básico. Pero no deja de ser una de las formas del amor.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?
En este momento estoy abocado a la saga juvenil. Quería escribir una historia con adolescentes en los que cada libro tuviera su independencia. Pero sobre todo quería escribir libros inteligentes, libros con contenido, no quería personajes clichés ni estigmatizaciones. Todos somos buenos y malos de alguna forma. Y yo quiero que los conceptos de amistad, solidaridad, heroísmo, amor, tuvieran un desarrollo inteligente y normal. Todo eso, por supuesto, combinado en una historia de aventuras y terror que empuje la trama hacia un final que te deje sin aliento. En los colegios, el primer tomo de El Mapa de Arena anduvo muy bien. Los chicos la leyeron con sus profesores y prepararon todo un trabajo. Después me invitaron a charlar y fue un placer y una maravilla que me regaló la vida poder conversar con adolescentes de literatura y desmembrar la novela como si fuera un pollo. Veremos qué pasa el año que viene con la segunda parte. Ahora estoy por empezar una novela nueva, muy oscura y dolorosa y en cuanto la termine, me pondré manos a la obra con El Mapa de Arena 3.

domingo, 3 de junio de 2018

Anubis es el nombre griego de un dios asociado con la muerte y la vida después de la muerte en la religión del Antiguo Egipto, maestro de las necrópolis y patrón de embalsamadores, representado como un gran cánido negro acostado sobre su estómago, probablemente un chacal o un perro salvaje, o como un hombre con cabeza de perro. El significado de Anubis, Inpu en egipcio antiguo, Anub en copto, Ἄνουβις (Anoubis) en griego antiguo sigue siendo algo difuso: de numerosas explicaciones se han propuesto, pero puede ser solo una onomatopeya que expresa el chacal aullando. Probablemente, la forma canina del dios fue inspirado por los antiguos egipcios por el comportamiento de los caninos, a menudo carroñeros oportunistas paseando por la noche en los cementerios en busca de cadáveres.
Los principales epítetos del dios Anubis resaltan sus vínculos con los grandes cementerios del país y su papel en la deidad funeraria que lleva. Su culto es atestiguado en todo el territorio de Egipto desde el siglo XXXII a. C. y fue intenso durante más de tres milenios, apagado entre los siglos IV y VI de nuestra era, a raíz del surgimiento del cristianismo. Si Anubis era una deidad nacional, sin embargo, estaba estrechamente vinculada a los nomos regional XVI y XVIII del Alto Egipto y en especial la ciudad de Hardaï, más conocida por el nombre griego de Cinópolis, que significa la «ciudad de los perros».
Los sacerdotes egipcios son el origen de muchas de las tradiciones relativas a los vínculos familiares de Anubis, haciendo de él, el hijo de Ra con Neftis. Una versión del griego Plutarco en el siglo II de nuestra era, narra que es el hijo ilegítimo de Neftis y Osiris. Cuando éste es asesinado y desmembrado por Seth, Anubis participó junto a Isis y Neftis en la reconstrucción del cuerpo de Osiris, inaugurando, con este gesto, la práctica de la momificación. Asignado para vigilar la «Bel Occidental» —un eufemismo para referirse a la tierra de los muertos- Anubis da la bienvenida a los muertos con él. Él momifica los cuerpos para hacerlos incorruptibles y eternos, purifica los corazones y las agallas contaminadas por la bajeza terrestre, evalúa las almas con el pesaje del corazón y proporciona muchas ofrendas de alimentos para que el difunto alcance el rango de ancestro digno.
Fuente: Wikipedia.

Entrevista a Marcelo di Marco.

El prestigioso escritor y tallerista argentino, nos habla de "25 noches de insomnio" su nuevo libro de cuentos.

Estás presentando "25 noches de insomnio", tu nuevo libro de relatos, publicado por la editorial Bärenhaus. ¿Qué nos podés contar acerca de este lanzamiento? 
Me siento muy agradecido a la gente de Bärenhaus por el trato, tan humano y profesional. En una época en que el editor ha optado por hablar con el lenguaje del contable, mis actuales “socios” privilegian ante todo la literatura. Están muy contentos de que les haya llevado a ellos este nuevo libro mío, y trabajan en consecuencia. Desde el departamento de Arte, pasando por el de Prensa, no tienen más que buenas palabras y acciones. Se nota que ponen amor en lo que hacen, y Dios quiera que siempre conserven ese espíritu. Su director es una máquina de disparar ideas para mejorar la edición, que ha quedado sensacional, y fue quien aportó la bajada del título: 25 noches de insomnio es mío, en tanto que Historias que te quitarán el sueño es de él ―quien también me había pedido que incluyera en el título la palabra “insomnio”―. En un principio, el libro se iba a llamar Creepy, como un homenaje personal a la legendaria revista norteamericana de historietas de terror, que cuando yo era chico salió por Editorial Mazzone bajo el nombre local de Dr. Tetrik; pero por una cuestión legal no pudimos usar esa marca, y ahí fue que nos quedamos con 25 noches de insomnio. Título que, encima, me convence más que el otro, al margen del intento de homenaje. Mi adolescencia fue signada por aquellas maravillosas historias desbordantes de brujas, vampiros, zombis, necrófagos y licántropos. Más que a mi adolescencia, esos cuentos de finales asombrosos y contundentes, siempre impregnados de humor negro, signaron toda mi carrera.

¿Cómo nacieron las historias de "25 noches de insomnio"? 
Esta pregunta queda contestada en lo que acabo de decir sobre Creepy al final de la respuesta anterior. Puedo agregar que en las últimas páginas de 25 incluí un comentario personal para cada relato, y que en dichas glosas cuento detalles de cómo se inventó tal o cual historia y qué circunstancias rodearon su creación. Vas a ver que con ellas los buenos críticos pueden hacerse un picnic. Y los buenos psiquiatras también: aunque a veces el pudor me pedía que me callara la boca ―varios de estos cuentos son muy autobiográficos―, en mis revelaciones traté de ser todo lo veraz y transparente que pude.

¿En qué te inspiras a la hora de escribir?
Concretamente en el estrepitoso suicidio de Occidente, cuyo actual discurso hegemónico evidencia que ha comprado todos y cada uno de los dogmas impuestos por el marxismo cultural. Ahí, en el relativismo que impone la posverdad, echa raíces el verdadero horror. Yo escribo sobre lo que me preocupa, y eso es lo que hoy más me preocupa, por decirlo suave. Y permitime que me explaye un poco en este tema. ¿No te da la sensación de que el mundo se está volviendo cada día más y más loco, aunque aparentemos cordura tratando de justificar concienzudamente cada desatino, cada paso hacia el abismo? ¿Cómo pueden coexistir en una misma cabeza, pongamos por caso, la defensa de los llamados derechos de los animales y la defensa del llamado derecho al aborto? ¿Porque acaso para los proaborto valdrá más un embrión de rata que el de un ser humano? ¿Cómo alguien que se jacta de ser tolerante, democrático y pluralista puede pretender tu muerte civil ―ya sea eliminándote de sus contactos, o bien impidiéndote una publicación, o negándote una entrevista― por ser tu único delito el haber hablado con sensatez y firmeza, apartándote así del sistema de normas y creencias imperante? Por discurso dominante entiendo aquel que proviene de los laboratorios de ideas, de las universidades, de los think tanks, de los grupos de presión y de los lobbies del Imperio Progre. Todos ellos, según la realidad lo demuestra a diario y a través de los medios y la publicidad, propician planes a corto plazo para la destrucción de la familia, y además influyen perversamente en la población para que simpatice con el pacifismo a cualquier precio, con la inmigración indiscriminada y el indigenismo, con el vaciamiento doctrinal de la Iglesia Católica, con el neopaganismo y la liberación de la droga, con el garantismo penal, el permisivismo “educativo” y con todas las demás lacras ideológicas que están convirtiendo al mundo en un antro de fieras. Ningún recurso ahorra el “filántropo” megamillonario George Soros en tirar abajo los tres pilares sobre los que basa su existencia toda sociedad, y que son Dios, Patria y Familia. ¿Ves? Si desde sus gabinetes los cráneos nos mantienen ocupados discutiendo entre nosotros la pavada esa del uso del “l@s”, el “les” y el “lxs”, por ejemplo, es para que nunca vayamos realmente a las cosas, parafraseando el célebre consejo que Ortega nos dio a los argentinos en 1939. Hoy, quienes celebramos cada 8 de diciembre la Inmaculada Concepción de la Virgen, tenemos que asistir perplejos al inminente lanzamiento, por parte de la oficina filatélica del Vaticano, de un sello postal que conmemora los quinientos años de la Reforma de los protestantes…, ¡quienes justamente niegan dicha Inmaculada Concepción! Al respecto, considerando la tremenda división que trajo la Reforma ―y que tantos mártires produjo―, ¿qué pensarías vos de la salud mental de una pareja que se gasta sus monedas en imprimir un recordatorio del día en que perdió a un chiquito? Y los tipos que declaman en contra de la pena de muerte y la tenencia y el uso legal de las armas son los mismos que en el Museo de la Revolución de La Habana se babean, la ñata contra el vidrio, ante la exhibición de los fusiles de Ernesto Guevara y de Camilo Cienfuegos. Dicho de paso, ya veo a más de un progresista lector de este reportaje crecerle los pelos por las incómodas verdades que está leyendo en este momento, lo cual demuestra fácticamente que tengo razón al señalar la falsedad de su cacareado democratismo. Falsedad ideológica que siguen exhibiendo cuando, al enrostrarles tales aberraciones, se montan en el eterno caballito de batalla de la revolución, aquel que intenta defender lo indefendible: “Todos tenemos nuestras contradicciones”, frase hecha que en la web figura en casi mil sitios. Quizás olvidan que una cosa es contradicción, y otra esquizofrenia. Como ves, en el fondo sigo inspirándome para mis ficciones en los zombis, en las brujas y en los hombres-lobo, monstruos que hoy cambiaron de piel y que seguirán siendo horribles aunque se echen encima perfumes de Armani o Dior para no apestar tanto. Por eso Pablo Di Marco declara en la contratapa de mi libro que 25 tal vez sea “la obra narrativa más políticamente incorrecta de la literatura argentina de principios de siglo”. Yo creo que no se equivoca. Uno no puede escribir los correctos sueños de otro, para así contentar a la gilada progre.

¿En qué género te sentís más cómodo, en el cuento o en la novela? 
Cuando empecé a escribir Victoria entre las sombras, mi primera novela, experimenté la poderosa libertad de la escritura. Nunca pensé que podría disfrutarse tanto yendo hacia delante, centrífugamente. Es hermoso vivir en el tiempo la vida de los personajes, como si fuera la propia. Pero de eso han pasado unos veinte años, y con casi cuatro décadas de carrera y quince títulos bajo el brazo, hoy puedo asegurarte que disfruto tanto o más con las restricciones y deberes que te impone el cuento. Una novela puede ser imperfecta, pueden sobrarle ―incluso faltarle― muchas páginas. Pero con el cuento no hay caso: o es o no es, y no puede faltarle o sobrarle una sola sílaba. Por eso no puede haber un cuento malo, ontológicamente. Porque un cuento es malo cuando tiene más olor a anécdota, a crónica, a composición, a caso, a retrato psicológico, a prosa poética, a novela resumida. Fijate: un cuento malo no existe, porque, menos que un cuento, es cualquiera de los tipos textuales que acabo de enumerar.

¿Qué parámetro usaste para seleccionar estos cuentos de noches de insomnio, y no otros? ¿Te resultó difícil la elección? 
No hubo selección alguna. Los relatos, tal cual se verán impresos en 25, fueron escritos en ese orden, uno detrás de otro. Podríamos decir que están presentados cronológicamente, de principio a fin. En lo que sí hubo elección fue en el rescate de tres o cuatro borradores y de textos que ya habían sido publicados en distintas versiones. A algunos simplemente los corregí, y con otros directamente los aproveché para hacer con ellos cosas diferentes. Reescribir es un ejercicio narrativo que recomiendo. Gracias a él resucité “La bolsa de arpillera” y “El tipo”, dos cuentos de El fantasma del Reich (Sudamericana, 1995) que me siguen gustando. De eso hablo en la Marginalia, esas glosas que te mencioné al principio de esta entrevista. Un dato simpático: tales comentarios están dedicados a Laura Massolo, mi editora del anterior libro de relatos, titulado La mayor astucia del demonio.

Tu última novela fue Victoria entre las sombras. ¿Pensás volver a incursionar en la novela? Referente a este punto, me gustaría preguntarte ¿Cuándo un escritor sabe que está listo para escribir su primer novela? ya que vos decidiste tomarte tu tiempo para debutar en este género. Después de publicar Victoria entre las sombras (Sudamericana, 2011), escribí dos novelas. Posiblemente saldrán entre 2018 y 2019. Una es Victoria en el infierno de las pesadillas vivientes, la continuación de la primera, y la otra se titula Macabra Artana, un gótico que escribimos en colaboración con Diana Biscayart, y que en su composición es bien tremendo y cargado de elementos muy negros. En cuanto a la segunda parte de la pregunta, resulta difícil de responder. Hay gente que está preparada para tener un hijo a los veinte, y hay quienes lo están a los treinta o a los cuarenta. En mi caso personal, recién cuando pude ejercer psicológicamente las virtudes de la continuidad y de la extroversión, me sentí con ganas de meterme en el tenaz universo de la novela. Después del placer desaforado que experimenté con Victoria, me juré que jamás volvería a escribir cuentos. Qué iluso.

¿Cómo va tu Taller de Corte y Corrección? ¿Qué novedades tenés planeadas para el 2018? 
El taller va sobre rieles semana a semana, desde 1979, con numerosos escritores recién arrancando, o bien desplegando ya sus proyectos personales. Si hay algo que me fascina es ver crecer y volar sola a la gente que formé en el TCyC. Tengo todo un amplio sector de mi biblioteca en donde conservo los libros que se van produciendo fuera del taller. Autores como Pablo Di Marco, Claudia Cortalezzi, Miguel Sardegna o Pablo Forcinito, por mencionar sólo algunos nombres que hoy protagonizan la cultura, me llenan de justificado orgullo. Y justamente a fin de año tenemos prevista la publicación del tomo décimo aniversario de Cuentos de La Abadía de Carfax. La Abadía de Carfax es un círculo de escritores de horror y fantasía que fundé en 2005, y que integran mis mejores discípulos. En lo personal, si 25 tiene el éxito que tanto mis editores como yo esperamos, en 2018 lanzaremos 25 noches de insomnio II: desde julio de 2016 no puedo parar de escribir un relato tras otro, y a la gente que los va leyendo le encantan.

¿En qué etapa de tu vida literaria dirías que estás? 
Dime de qué te jactas y te diré de qué careces, dice el conocido refrán, de manera que contestaré revelándote un hecho matemáticamente cierto: los cuentos que a los treinta me costaban varios meses de escritura, hoy a los sesenta me cuestan varias horas. Y encima mis críticos más despiadados dicen que son mucho mejores, menos mal. También tengo otra respuesta posible. Y te la daré citando a alguien que no pasó por el Taller de Corte y Corrección. Se trata de la dedicatoria autógrafa que me escribió el talentoso Nicolás Ferraro después de la reciente presentación de su segunda novela, Cruz (noviembre de 2017), publicada por Revólver Editorial: “Este Cruz es para Di Marco, contador de historias que pavimentaron el camino para los que venimos arrancando. Gracias por tu laburo y por acercarte”. Nunca mejor aplicada la metáfora de la cereza del postre.

Sitio web oficial: http://tcyc.com.ar/marcelodimarco.html
Foto por: Mariano Gabriel Pérez.

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