"Toda forma artística es, sobre todas las cosas, una forma de comunicación, y para comunicarse hace falta entenderse"

El escritor español Asier Moreno Vizuete, que ha sido jurado del Premio Anubis 2025, nos cuenta acerca de su visión de la literatura

Asier Moreno Vizuete se crió en Bilbao (nacido en Gurutzeta, Barakaldo, en 1988). A los nueve años leyó por primera vez que en un agujero vivía un hobbit y soñó con dedicarse a escribir. A los veinte, al más puro estilo H. D. Thoreau decidió subir a los montes para sorberle todo el meollo a la vida. Pasó siete años de su vida en ecoaldeas del prepirineo navarro y oscense, y allí aprendió, entre peñas y encinas, cabras y asambleas, que el mundo puede ser lo que quieres que sea. Ha ganado El Premio AGIFES de Periodismo y Salud Mental y en 2020 publicó su primera novela Para que el mundo sea de los lobos bajo el seudónimo Adur Raita. En 2023 ganó el Premio Minotauro por su novela Hija de La Frontera 



Asier, ganar el Premio Minotauro 2023 con una propuesta grimdark implica un dominio técnico superior para no caer en el exceso. ¿Cómo trabajás el equilibrio entre la crudeza del lenguaje y la precisión estética para que la historia no pierda calidad literaria?

Cuando me planto delante de la pantalla en blanco no hay intención alguna de resultar crudo, ni siquiera de escribir algo etiquetado (siempre a posteriori) como grimdark, sino la de ser honesto para con la historia que estoy contando. Y en el caso de Hija de La Frontera, cuyos acontecimientos se suceden en medio de una guerra civil, lo más honesto, lo inevitable, era mostrar los horrores de la guerra. Ser lo más realista posible, o lo más humano; esa sí que era la intención. Y una vez tienes eso, luego solo te queda ya lo mecánico de la prosa. Y con solo me refiero a incontables releídas y correcciones. O como dice el bueno de Stephen King en su ensayo Mientras escribo: “Escribir es humano y corregir divino”.

En Hija de la frontera lográs una hibridación de géneros muy sólida. Técnicamente, ¿cómo resolvés la cohesión de un mundo donde la tecnología y la magia operan bajo las mismas reglas de verosimilitud sin que el lector sienta una ruptura de tono?

Pues de nuevo, creo yo, la clave está en la honestidad, en este caso no para con uno mismo, sino para con el lector. Puedes inventar, crear el mundo que te venga en gana, pero no vale hacer trampas. Y para eso debes tener una base sólida, no solo en lo que cuentas, sino, y sobre todo, en lo que dejas de contar. Si el mundo que has construido no tiene unas leyes férreas, el lector se da cuenta, el lector no es tonto. Y da igual si hay naves espaciales y dragones a una vez, la cosa está en que esas naves y esos dragones tienen que regirse por unas mismas normas. Si las tienes, si las respetas, ya tienes gran parte del trabajo hecho.

Muchos autores noveles confunden la construcción de mundo (worldbuilding) con la acumulación de datos innecesarios. ¿Cuál es, para vos, la clave técnica para dosificar la información y que el entorno respire sin asfixiar la trama?

Pues es un equilibrio complicado, me temo. De hecho, considero que los mejores constructores de mundos (véase Herbert, o Erikson, o Le Guin) no son necesariamente las mejores plumas. La clave está, creo, en dónde pones el foco, e inevitablemente sacrificas una de las partes. Yo, en mi caso, preferí focalizarme en la trama y los personajes y mostrar apenas si puntas de iceberg en cuanto al universo de DA se refiere. Todo creador de mundos quiere llenar mil páginas con el mundo que ha creado, pero debes elegir cuál es la historia que quieres contar, hacia dónde apunta la cámara. Y una vez hayas elegido, sacrificar lo que sea necesario.

Tu estilo ha sido comparado con el de Abercrombie por su sequedad y contundencia. ¿Cómo es tu proceso de pulido de prosa para eliminar el ripio y lograr que cada frase tenga un impacto narrativo real?

Como ya he dicho antes: corregir es cosa de dioses. Y no porque se trate de un milagro, sino porque es necesario alejarte de tus propias palabras y juzgarlas desde fuera, y eso, me temo, no es tarea fácil. Todo escritor o escritora pretende que cada una de sus páginas sea una jodida obra de arte, pero escribir no es cosa solo de inspiración, y las musas llegan solo a ratos. En esto de escribir uno está solo delante de la pantalla en blanco, y no le queda otra que creer en lo que hace. Y confiar, claro, en todos aquellos Lectores y Lectoras Constantes, o Beta, o como sea que les llaméis cada uno. Escucharlos, incluso cuando más duele. Al menos en mi caso, sin ellos, sin ellas, yo nunca habría llegado a ganar Premio alguno.



El Premio Anubis impone un filtro técnico exigente antes de que los textos lleguen a tus manos. Desde tu experiencia, ¿qué importancia le das a la ortotipografía y a la estructura formal como carta de presentación de un escritor profesional, además de que la obra sea efectivamente un cuento y no una anécdota?

Escribir, y no solo escribir, sino toda forma artística, es, sobre todas las cosas, una forma de comunicación, y para comunicarse hace falta entenderse. Ojo: una historia puede estar escrita de una manera jodidamente extraña y aun así llegar a su público, véase, por ejemplo, la literatura ergódica. Pero existen ciertas normas en el lenguaje, en todo tipo de comunicación. Y si bien creo que todo artista debe atreverse a la innovación, no por ello debe olvidar de donde viene. Volar se escribe con V, vaya, y existe la coma del vocativo. Si quieres hacerme creer lo contrario, primero convénceme de que conoces las reglas del juego.

Como jurado final de la edición 2025 de Premio Anubis, ¿qué peso le otorgás a la "voz narrativa" frente a la originalidad de la premisa? ¿Puede un cuento con un tema trillado ganar un premio literario si su ejecución técnica es perfecta?

Sin duda alguna. En mi caso, tanto cuando escribo como cuando leo, importa mucho más el cómo que el qué. Claro que me gusta sorprenderme con una premisa de lo más original, pero esa primera sensación de sorpresa enseguida se desvanece si no me das algo más. Tienes que atraparme, embrujarme a lo largo de esa premisa. Y a veces, en mi caso, incluso me basta con el embrujo.



En el formato breve (cuento), el manejo del tiempo y los elipses son fundamentales. ¿Qué le exigís a un relato corto para que se sienta una historia completa y no simplemente el fragmento de una novela?

Esta es una pregunta difícil de contestar… Una vez leí en alguna parte que para escribir un buen relato debes saber llegar tarde y marcharte pronto. Y es que si escribir una novela es un trabajo de arqueología, de paciencia y pulido hasta encontrar el esqueleto que se esconde en el polvo, en el caso de los relatos breves ese esqueleto tiene que estar desde el principio, y eso no es nada fácil, y menos en el caso de la fantasía o la ciencia ficción, donde además se requiere dar unas pinceladas sobre el universo en cuestión. La clave está, de nuevo, en el cómo. En si consigue o no convencerme.

¿Qué vicios de estilo o errores de arquitectura narrativa te hacen descartar un texto de inmediato?

No sabría decirlo. Es más bien cómo se expone el todo de la obra, la sensación que te va dejando. Aquí hablamos de arte, y no de matemáticas. Muchas buenas canciones se han creado en base a un error. Tú solo hazme bailar. Si lo consigues, ni me daré cuenta de tus errores.

La literatura de género a veces peca de abusar de los adjetivos y los adverbios. ¿Cuál es tu postura técnica sobre la economía del lenguaje en la fantasía oscura?

De nuevo: un equilibrio complicado, pero no solo para con la fantasía oscura o el género. Lo bello no tiene por qué estar directamente relacionado con lo complejo, se puede ser simple y de una belleza apabullante. Uno de mis escritores de referencia es Tom Spanbauer, y este, a pesar de gozar de una prosa poética, prefiere las frases cortas y contundentes. Sin embargo, también me encanta Saramago, y este tiene frases que ocupan una página entera. La cosa aquí está en encontrar el estilo de cada uno, y que ese estilo funcione. Así de simple.

¿Cuál es tu visión sobre la salud de la literatura de género en España y América Latina hoy en día? ¿Crees que estamos logrando una voz propia frente a las potencias anglosajonas o seguimos demasiado atados a sus estructuras?

Uno escribe lo que lee, al menos en un principio. Si tus preferidos son anglosajones, escribirás como ellos, y, por desgracia, las librerías, al menos en cuanto a género se refiere, llenan los estantes con los mismos nombres de siempre. Así que sí, creo que todavía estamos atados a sus estructuras, para bien o para mal. En nuestra mano está elegir otros nombres menos mayúsculos: a más autores y autoras leamos, de más géneros nos empapemos, más nos iremos enriqueciendo. Repito: en nuestra mano está.



Si tuvieras que diseccionar tu propia 'biblioteca de formación', ¿qué tres obras o autores consideras que son los pilares técnicos de tu estilo y cuáles son esos cuentos que, para vos, representan la perfección absoluta en el formato breve?

Sin duda, los dos autores que más me han influenciado son Tom Spanbauer y Chuck Palahniuk, y este último tiene varios libros de relatos, incluso novelas compuestas de relatos, entre los que a bien seguro se encuentran mis cuentos preferidos. Ahora bien, las influencias, como ya he dicho más veces, son miles, y si bien suelo preferir la novela a los formatos más breves, procuro ir enriqueciéndome siempre con nuevas voces e influencias. Este último año, por ejemplo, plumas como las de Maggie O´Farrell o Irene Solà me han calado bien hondo y para siempre, pero las que me embrujaron en mi adolescencia son difíciles de olvidar: siempre llevaré en mi corazoncito al bueno de Stevie. Ahora bien, contestando a tu pregunta, y si tuviera que elegir un narrador de cuentos que se acerque a eso que tú llamas perfección absoluta (¿acaso existe tal cosa?) me quedaría con Historias de cronopios y famas, de Julio Cortázar.

¿Qué proyectos tenés para 2026?

Esta es la más fácil: seguir escribiendo. Que las musas me pillen trabajando. Pero sí, claro que hay cosillas, solo que puedo contar muy pocas. Seguir trabajando en la app Tentacle Pulp, en la cual voy publicando varios de mis relatos. Si os apetece seguirme, de momento, por ahí me podréis encontrar. Pero habrá más. Palabra de Rompebotas.